martes 8 de diciembre de 2009

Ritual de la Rosa


Llega ese leve olor, casi una caricia, como la suavidad de un camisón de seda con el roce de la piel desnuda.

Pienso sin llegar a comprender que evoca ese olor; un recuerdo, un sentimiento, una agonía...

Podrían ser los dedos que acarician, apenas sin tocar, con las muñecas somnolientas, en un vaivén de seis semicorcheas y un grupo de semifusas despistadas. O tal vez, la figura que se desvanece en un sin fin de palabras quedando en el regusto de la sustancia....

...sustancia interior...

Sustancia conocida pero desconocida en el desconcierto de no poseer la sabiduría del aliento de la estancia, sin poder tocar ni distinguir la fórmula que por un momento ha evocado algo parecido a un letargo muy breve...

...la contradicción...

Mantener el ritmo de izquierda a derecha sin equivocación en el conjunto.

...la dificultad...

La fluidez del olor instalado en la entraña, en la entraña más recóndita del ser. Allí dónde la rosa se pierde entre espejos y cristales rectangulares, encuentra la espina.

...la intromisión.


sábado 28 de noviembre de 2009

Cuerda suspendida


No recuerdo como he llegado hasta tu garganta y he conseguido hacerme un hueco entre la prosa y la poesía de tu espalda.
Hoy me he sentado en la ventana y sin ver he mirado tus entrañas. Me he encogido en doce rosas rojas y he comprendido la vitalidad de tus palabras.

Me despojo de la ropa
y me quedo quieta frente al espejo
Examino minuciosamente mi desnudez
y
escucho el grito de los vivos
tras la ventana roja
que separa la línea
entre
ellos
y
yo

Me quedo parada en la verticalidad de mi cuerpo
en el monte de los sueños

Te espero...

domingo 1 de noviembre de 2009

Tardes de domingo


Era la niña del cuento de las hadas, de los pájaros y del mendigo que se colaba en la ventana para cantar la canción del domingo. Era la niña que soñaba al mirar por la ventana mientras distraida escribía su vida. Era la niña que...

agitaba su pelo extremadamente largo
jugaba con los perros
iba a misa con el sacerdote que el día anterior había ido a confesar a la mujer de los labios rojos y los tacones de aguja

Era la niña, la niña inocente
la niña ingenua
pero
los días eran soleados

Y llegó el día en que la niña se cortó el pelo para sentirlo en la nuca mientras canta canciones a la naturaleza...el cosquilleo se va trasladando poco a poco al lugar donde se pierde la verticalidad. Y allí entra el canto de los pájaros de niña y el señor que toca junto a la ventana, y no van solos, va el chico de la cámara que se tumba en la hierba y dispara el flash que se retiene en la pupila de la que se niega a abandonar a esa loca colina de árboles en las tardes de domingo.


martes 6 de octubre de 2009

Separada del Cuerpo


Soy cuerpo de mujer
mis montañas coronadas
con la pluma rosada
mis muslos eternos y blancos

A veces se despojan de la piel
y surcan laberintos de hiel
Otras me abro al deseo
y me confundo entre
tus posadas de
miel

martes 22 de septiembre de 2009

No quiero olvidar más



Llevo el camisón blanco, unos me miran directamente, otros parecen ciegos; ni hacen por esquivarme, y me pisan, me empujan. Definitivamente llevan una venda en los ojos. Pero soy feliz.
La lluvía moja mi pelo largo y ondulado, cómo me gusta la lluvia, cómo me gusta bailar bajo la lluvia, como en la película. Ohhh, mira quien viene ya.
- ¿Por qué traes paragüas? Es tan endemoniadamente divertido mojarse!!!!!
- No debería estar aquí, señora.
- ¿Señora?- entre carcajadas- estás loco, llamarme señora pero si sólo tengo 16 años y tú 18. Ya sé, lo que quieres es besarme y por eso me tratas de señora, ¿verdad?
- Lo siento, tengo prisa ¡Por favor deje de besarme!¿Alguien la conoce?

No, no. Sigue tocando!!!!!


En esta estación siempre hace frío. Hoy más, dejar todo atrás no es fácil y menos para una mujer como yo. Son tiempos díficiles para la mujer en esta España de bocas calladas, de faldas anchas y escotes invisibles.
- ¿Se encuentra bien?
- Ahora vienes a preguntarme si me encuentro bien. Tú que no tienes dignidad, ni corazón que se apiade de los necesitados. Me voy de tu lado no puedo ser tu mujer, no esa que quieres que solo se vista elegante, sonría y calle. Esa no. ¡Suéltame, no volveré a tu lado! ¡¡¡Te odio, te maldigo!!!

La música ha parado y con ella los gritos.

A la calle llega una ambulancia, vienen a recoger a Carmen.

- Vamos Carmen, ya sabes que no puedes salir sola.
-¿Qué? ¿Dónde vamos?
- Nos vamos a casa, mira te he traído tu silla.
-No, yo no quiero ir.
- Venga Carmen, no lo hagas más difícil.

Ya en el jeriátrico, Carmen, en su cabeza escucha la melodía y en un momento de lucidez se la escucha gritar en el pasillo:

-No quiero olvidar más.





martes 1 de septiembre de 2009

Me llamaban loca


Sí, me llamaban loca. Loca por pararme en una esquina y contemplar la intersección de tres calles que convergen ante mis ojos. Loca por gritar en medio de la nada y asegurar que había quién me escuchaba. Loca por escribirme el cuerpo con letras de canciones, poesías o simplemente palabras.

Me llamaban loca cuando en invierno iba casi desnuda y sentía placer al erizarse mi piel. Loca por mirar un día entero a través de un vaso y convertir la realidad en una pintura de Picasso. Loca por perseguir una bolsa vacía cuyo destino estaba en manos del nieto del vecino.

Me llamaban loca por llorar ante el violinista de la Plaza Mayor. Loca por estar con los ojos cerrados durante horas en la cima de una montaña y gritar al mundo que la belleza no está en lo que se ve si no en lo que se retiene.

Ahora que nadie me llama loca ya no siento el frío en mi piel, ni la pluma que tatuaba arte en los recobecos de mi cuerpo. Ya la luz de la lámpara no resbala al compás de las cuerdas. Ahora mis cuerdas vocales ahogan gritos y mis ojos no se cierran buscando la belleza del arte.

Ahora que no me llaman loca tan sólo veo dos calles y busco desesperada la locura que transita en la tercera. Locura que me excita y me hace extremecer... Ahora que eso está escondido en el alfeizar de la casa de los cuentos, yo, me pregunto si es ahora cuando estoy realmente loca...




miércoles 5 de agosto de 2009

¿Qué buscas?

Hoy he salido antes del trabajo. En mi mesa, delante del ordenador me he dado cuenta de lo autómatas que somos. Me ha invadido una tremenda pena. Sin apagar el ordenador, ni coger mi bolso me he ido a la calle. El sol me ha cegado; las luces de neón de la oficina tienen cegadas mis pupilas. He caminado como si buscara algo, con desesperación. Desesperación por encontrar lo que no se puede buscar.

Al entrar en el metro, veo a un chico de unos 16 ó 17 años aproximadamente, es muy delgado sus ropas están rasgadas. Cinco chicos lo miran y se ríen. Una chica de unos 15 años, muy menuda pero con fuerza en la mirada se dirige al chico. Este la mira con recelo, los otros hacen que la chica caíga, ella se levanta, hace como si no hubiera caído. En la barra, donde la mano de la chica roza la del chico, este le agradece con una mirada cabizbaja. Los otros se acercan y la chica se pone delante, desafiante.

- Qué tan diferente te crees de nosotros dos. Si hay alguién que desea con todas sus fuerzas no parecerse a ti ese es él. Si lleva esa ropa es para que entre la multitud, con tan solo alzar la vista, todo el mundo pueda ver que no sois iguales, aunque pertenezcáis al mismo mundo.

Yo al igual que el resto de las personas del vagón me quedo paralizada, tan sólo observando. Por un instante he sabido lo que buscaba pero no lo he encontrado. He envidiado la fuerza de la chica, la determinación del chico. Y me he visto más cerca de los que amenazaban que de los que eran amenazados. Y si es así, ¿cuál es la amenaza que me persigue? ¿Es quizá, esto un cuento de Navidad en agosto?

Mientras los chicos se bajan tranquilamente en su parada de metro, yo me doy cuenta que la mía se me ha pasado y que por mucho que corra no es posible que alcance la puerta. Salteo los pies de la gente que está sentada y que ni tan siquiera tiene la educación, por no decir compasión de recoger sus extremidades inferiores. Qué decir de los que se aferran a las barras; qué ingenuos se creen, piensan que son sólo suyas por los impuestos que pagan.

Ahora, que me he quedado a las puertas cuando estas se cerraban mi cara de derrota es divisada por una mujer de unos 70 años aproximadamente. Ella me llama y me voy a su lado, me hace un hueco. En frente de nosotras está sentado su hijo, de unos 50 años. Ella me cuenta, que nació con una discapacidad, que así fue como lo llamaron los médicos. Ella con un brillo en los ojos me dice:

- El mejor regalo que mi hijo ha tenido es quedarse en los 5 años, así no ve la crueldad de las miradas de los otros; unos por mirarlo con compasión, como tú; otros por reirse de él, como aquellos cinco chavales u otros como la mujer que está sentada a su lado , que se aparta porque cree que se le puede contagiar.

Miro a la mujer, y le sonrío. Ella coge mi mano. Me pregunta si creo en las gitanas que leen la palma. La miro, la mujer que sabe más por vieja que por diabla, acierta que mi respuesta es un "no" rotundo. Entonces me pregunta que si es porque la mujer sea gitana. Le digo que no. Entonces ella me dice que cuando ha cogido mi mano a mí no me ha importado que ella me la cogiera, y ella no es gitana. Y es cierto, no me ha importado que ella me agarrara la mano. Observando las líneas que recorren mi palma me pregunta:

- ¿Qué buscas?

- No ser una obeja más del rebaño- ella me sonríe y se levanta. Coge la mano de su hijo. Él mientras nosotras hablábamos hacía una pulsera. Me mira y me la deja en mi regazo. Ahora, si alcanzo a llegar a la puerta, pero esta vez no para bajarme, sino para darle un beso al hombre que conserva a Peter Pan.

No sé que es, lo busco, pero en el trayecto de 5 paradas de metro he aprendido más que en los cientos de viajes que hago a lo largo de la semana. Mientras reflexiono y me abanico con un periódico me doy cuenta de que un hombre, con mirada baboseante, se acerca. Yo me quedo en mi sitio, y me sigo abanicando. Mi camisa deja ver mi escote. En sus ojos veo la lujuría, y veo, también, su poder, o al menos el que él cree que tiene. En su mano derecha tiene una alianza, que intenta disimular a toda costa.

Ahora sí soy yo la amenazada. Pienso en como reaccionaría la chica o la mujer mayor. Así que le miro con descaro, como si en realidad quisiera algo con él. Sin decirle nada, le miro mientras me acerco a la puerta. Él me sigue. Me dirijo a un fotomatón, allí él entra detrás, se está desabrochando el pantalón en ese momento aprieto el botón y hago la foto. El flash le ha dado de lleno en los ojos. En su confusión aprovecho y cojo las fotos y su cartera. Memorizo su dirección y su nombre y se la dejo en el suelo. Camino ligera.

Me voy a un café con ordenadores y conexión a Internet. Busco la dirección de su mujer y su teléfono; la llamo y quedo con ella en el mismo café donde me encuentro. Mientras la mujer llega redacto una carta diciéndole como es su marido. Detrás de la foto escribo:

Sea lo que busques no es tu marido. Piensa. ¿Qué buscas?

Cuando llega la mujer, el camarero le deja mi nota, la lee y ve la foto. Su reacción me sorprende, lo rompe y no hace nada. Su rostro es inexpresivo. Me doy cuenta que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Ya sé lo que busco. Ser yo misma. Ser una mujer. Luchar por la igualdad de hombres, niños, adolescentes y mujeres. Y me doy cuenta de que jamás lo encontraré a no ser que todos ellos también quieran buscarlo.

domingo 26 de julio de 2009

Una de Aceitunas

El Carmen se rinde a los pies del olivo y del rosal, entre adoquines inquietos y humedad sofocante la secreta de la Lonja murmura las acciones de la aceituna y la rosa. Y sin saber que decir los miran cuando se apoderan de la estancia tan aparentemente civilizada.
Y los vagabundos colgando sus toallas en el parque que está junto a la estación, son cómplices del inicio del fruto y la flor. Y, de fondo, la melodía de los coches, los gritos de la agitada ciudad; y en primer plano el origen no bí
blico de las palabras:
Amor, amor, oh separada mía
por tantas veces mar como nieve y distancia,
mínima y misteriosa, rodeada
de eternidad, agradezco
no sólo tu mirada de doncella,
tu bancura escondida, rosa secreta, sino
el resplandor moral de tus estatuas,
la paz abandonada que impusiste en mis manos:
el día detenido en tu garganta.

Y la música cambió, el sol empezó a caer en la Albufera y los dos amantes volvieron a regresar a la realidad de su condición. Él con el resto del olivo y ella con el rosal. No sin antes fundirse en el alfeizar de lo divino y lo humano saboreando el no último beso...


Y ella antes de partir le grita en medio del gentío: siempre voy a querer una de Aceitunas.

lunes 6 de julio de 2009

Pesa la calma



Porque hoy tengo que decir que las nubes no son blancas, ni la hierba es verde,
ni como dicen por ahí todo lo que reluce es oro. Por eso digo sin decir nada que la vida es perezosa de ser contada por una niñata que ni tan siquiera alcanza un mísero cuarto de siglo.

Hoy mis venas son azules y lo sé por la palidez de mi piel. El sol no cuaja en mi cuerpo será por la ingravidez de unos poros que se secan en la hiel.

Y entre la sobredosis de raíces de palabras me desato la atadura de saberme mejor que ayer. Porque hoy me pesa la calma
, y no es por los grados centígrados de mercurio que envenenan mi sed, sino por la ansiedad de hacer levantar el alma de aquél que espera enredado entre las sábanas el sabor de mujer.

Y no puedo contaros cual es mi legado, pues hoy no busco ni en cajones ni en maletas mi experiencia de viaje, solo puedo desvariar mientras me abanico el sudor que corre bajo mi cuello guiando la gota hasta donde perdí parte de mi niñez.

sábado 13 de junio de 2009

Mariposa escarlata


Resonando tu ausencia en el latir de la calle
descalzos en la acera esperando el letargo de unos pasos
que amenazan por la alfombra roja que separa
la línea de sombra

Allí, entre la ceguera del rojo
veo pasar los cuerpos en cyan para buscar el complementario
de mi resonancia vital

Y entre ellos huelo versos de esperanza, de sueños
entre la tinta de los que hablan un idioma inventado
idioma de despedidas y de encuentros

Y

te busco

Y

En la acera escarlata se despliega tu nombre, tu aroma;
aroma de recuerdos, de almas que se miran
en la profundidad de los railes del deseo y la metamorfosis

Y soy mariposa
y eres gusano, gusano de seda
enredado en el hueco de mi espalda donde
la humedad de la rosa te mira con descaro

Y como si fueras Neruda me dices:
"Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos"


sábado 9 de mayo de 2009

La vida desnuda


Era la vida de las bestias vestidas con pieles ajenas, aquellos a quienes el sudor propio o ajeno le daba repugnancia. Así pasaron otoños, inviernos, primaveras en ciudades doradas y veranos en la humedad de una cala.
Era la vida de los desdentados rugiendo desgracias a carcajadas, aquellos a quienes el olor a perfume le daba vómitos incontrolados. Así pasaron décadas, la de la opresión y otra en la que los tablaos flamencos y el jamón eran un arte.
Era la vida de los vampiros que profanaban tumbas y gritaban a la luna por no poder poseer el alma ni el cuerpo de la doncella blanca ni la sangre de sus labios y muñecas.
Y con todo la vida pasa y con ella las modas, los ritos y sólo queda una guarida donde matar al perfume con sudor; es un gozo. Donde la humildad de aquellos que viven en la calle te alegran la madrugada cantando Al Alba mientras el vampiro ya no acecha porque tu alma no le pertenece porque eres blanca y le desafías al atardecer mientras el cielo se torna morado y al contraluz te despojas de la ropa ante aquél que ve más allá de la sombra.

Y la ropa cae y ves al niño jugar por la ventana disfrutando de la lluvia, de los relámpagos con la voz de su madre-de fondo- gritando a pulmón que entre a casa. Y el viento que sopla fuera se cuela por las rendijas de la ventana y acaricia el cuerpo desnudo y sientes lo que el mendigo siente en días grises y le guiñas un ojo. Y te devuelve el gesto con un zapateao en un charco que empapa su escasa ropa y ríe y se retoza entre las aguas sucias de la calle y es más feliz que aquél encorbatado que le mira con desprecio, que alza la mirada y la ve en la ventana... y no se escandaliza; se relame. No llego a escupirle, no merece ni mi saliva. Me tapo con mi pelo y le miro con el mismo desprecio que él mira al hombre que sabe disfrutar de la vida. Y me sumo en una profunda tristeza y vuelvo los ojos hacia el interior y esbozo una amplia sonrisa: es la vida desnuda.



sábado 25 de abril de 2009

All I Need



La estancia es fría. Dos almas distanciadas por tres sietes kilométricos que cruzan las tres tierras: judía, cristiana, árabe.
Ella danza entre las sábanas mientras él la ve entre todos los flashes.
Son las 8 de la noche para ambos, sin embargo, el sol aún acaricia el cuerpo de ella en ausencia de las manos de él; para él ya el último rayo ha sido guardado en el bolsillo de su chaqueta, el mismo que un día le robó en la ciudad del comienzo.
Entre las sombras se unen; es la necesidad de aquellos que se sienten sin tocarse...
Se buscan... las manos de una son las manos del otro...el aliento se cuela entre la nuca casi arañando la clavícula de él mientras ella lo encuentra entre movimientos cadenciosos de palabras encadenadas...
El vestido rojo resbala por las medias negras. La camisa azul cae al suelo al mismo tiempo.
Despojarse de sus ropas para sumergirse en la desnudez de sus almas. Eso es todo lo que necesitan.







jueves 16 de abril de 2009

Como una colilla


La vida como una colilla, se va
Se consume inconscientemente
y nos deja un sabor a alquitrán

Los días pasan dando pasos de bebé; las semanas se esconden entre juegos en la red
Los meses recorren estaciones y las estaciones recorren años.
Los años son desperdiciados por aquellos
que viven cegados

¿Qué es vivir?

¿Qué es morir?

Nacemos condenados y no por ello debemos vivir atemorizados

Son seis letras desatadas

La vida es una contradicción

Veo la muerte gris y la siento roja

Siento la vida gris y la veo roja

Son seis letras desatadas en el vaivén de la vida

Si algo hay cierto es que tus ojos son

AZULES

Son seis letras desatadas como una colilla consumida
apagada por una lágrima




jueves 2 de abril de 2009

El auxilio de la poesía


A veces la pluma resulta ferozmente ingrata... Me bebo mi propia sangre
y casi muero ahogada en mi propio jugo... A veces plastifico mi identidad mientras
degusto tu espíritu , ese en el que basas tu vida y que ahora yo te quito.
La piel es blanca con tintes rojos
Me bebo tu esencia y la hago eternamente mía.

Acecho a tus instintos y los torturo,
mis piernas son desmesuradamente largas
o tu miedo un grito ahogado entre las posadas de mis caderas.

Mi sangre no baila con el brillo del dinero,
mis manos están cegadas por la desmesura de tu ingenio
y ahora sólo huelo el espacio que hay entre estas letras...

Porque la pluma es tan ingrata que pido auxilio a la poesía
y esta tan sólo me regala incoherencias nacientes de un pelo quebradizo
que duerme entre suspiros cuando el resto muere en manos de
vampiros





lunes 30 de marzo de 2009

Refexiones en una terraza III. Rosa Verde


Hace tiempo que no veo a las Rosas sentarse en la terraza. Se vé que son frioleras. Me quedaré con mi café solo, muy caliente invernando a la espera de que estas hermosas mujeres aparezcan y endulcen mi instancia con sus conversaciones...

III.Rosa Verde

La primavera ha llegado y con ella he dejado mi café por un refresco, son las doce del mediodía. Llego a la terraza de siempre, ya no tiene las estufas que por mucho calor que den los pies siempre están fríos y más los míos que hace tiempo no se rozan con otros pares semejantes en la cama. Veo mi mesa, me siento, abro mi periódico pido una tónica con una rodaja y unas gotas de zumo de limón- es lo que se nos permite a los hombres maduros: ser exquisitos para todo.

Mientras leo las noticias; lo de siempre: crisis, más crisis -hasta en los deportes- y más crisis, escucho una voz que me resulta familiar:


- Jamás la entenderé, ¡¿pero por qué siempre tarda tanto en llegar, coger el teléfo...- ¿Pero dónde te metes?, ¿has leído el correo? Anda vente que tengo que hablar contigo. No tardes, en 10 minutos como no estés me largo.

No me hace falta mirar, por la voz y el temperamento ya sé quien es, La Rosa Azul: Norma.
Miro el reloj faltan 20 segundos y Norma ya ha pagado su cocacola. Pero allí la veo venir, con el pelo suelto, unos vaqueros, y una chaqueta de cuero que va perdiendo mientras corre...

Malena: Hola, vas a hacer que me quede en los huesos cómo tú, y yo no soy la que se casa. ¿Qué es lo que corre tanta prisa?
Norma: Si leyeras el correo lo sabrías.
Malena: por favor mujer no te hagas de rogar y dispara.

En esto el camarero se acerca a darle el cambio a Norma y de paso pregunta por la bebida que van a tomar.

Norma: yo lo mismo y un té helado con limón- Cuando el camerero se retira, Norma desvela a Malena el misterio- Bueno, adivina quién vuelve.

La Rosa Roja abre los ojos y una sonrisa ilumina su cara, las dos mujeres se miran cómplices.

Ahora me toca a mí presentar a la quinta rosa:
la Rosa Verde.

Mariela, es su nombre. Verde como la naturaleza, que cambia con cada estación; nerviosa la mayoría del tiempo pero siempre disciplinada y constante. Cómo su nombre indica es lógica, casual y como de la estela que del latín le viene concedida es la estrella de la mañana, no hay detalle que se le escape. La Rosa Verde es una mujer con estilo definido como su personalidad, ama la experiencia, el saber y la experiencia, así como lo que afirma y confirma. Mariela es la rosa que tiñe el jardín de verde, verde que alegra y relaja.

Malena: ¿y lo saben Ágata y Cecilia?

La pregunta le es respondida enseguida.

Ágata: no me lo puedo creer, Malena esperando.
Cecilia: Norma, vengo de comprarme el vestido!!!!
Norma: chicas vámonos que llegamos tarde.
Malena: me queréis decir que os traéis entre manos...
Ágata: ¿no te lo imaginas?

Las cuatro rosas se dirigen al aeropuerto, la Rosa Verde está a punto de llegar. Una vez allí, las chicas se ponen al día de sus devenir mientras esperan a que Mariela haga aparición.

Por el megáfono se confirma el destino: el vuelo procedente de Nueva York ha aterrerizado.

De la puerta una mujer subida en unos tacones de vértigo llega cargada con bolsas; una mujer atractiva y con el gran estilo que la caracteriza se abraza a sus amigas.

Espero volver a ver y sobre todo a escuchar a estas cinco rosas.




jueves 19 de marzo de 2009

Otro voyeur

Ha vuelto

El sonido de sus tacones se acompasan con el cabalgamiento de mi músculo de fuego. Con ella pierdo la noción del tiempo y del espacio.

Siento cómo se va quitando la ropa; cómo se va deslizando por el suelo cada prenda. La música comienza y me inunda cada poro de la piel...

Es la tentación

Sus pasos se clavan en mi cabeza intentando sembrar el desconcierto, la inestabilidad; la locura.
Ella es silenciosa, de su voz sólo conozco susurros. De su piel tan sólo sé la tristeza crónica y serena de no ser el agua que resbala por su cuerpo.

Es mi perdición

Cada día la espero. Su percepción es mi guía, ya no me hace falta renegar del espejo, de los que surcan las aceras o de los que obvian obras de arte. En ella he descubierto que ya no tengo la mirada del perdedor.

Es mi salvación

Descorcha la botella, a mi nariz llega un olor afrutado, en mi interior se dibuja una copa que torna un color escarlata. Veo sus labios, rojos, sin carmín. Siento la humedad del vino rozando su lengua. Y me adentro en su ser...

Mi ceguera me ha negado muchas cosas, mas me ha regalado lo que siempre anhelé

La sueño despierto y la vivo dormido









lunes 2 de marzo de 2009

Sueños del vestido rojo IV



...cuando nosotros nos separamos con silencio y lágrimas...

...el silencio inundaba hasta el incienso; el incienso anegaba mi interior. Y abrazada al aire, sentada en unas rodillas inexistentes me quedo profundamente dormida...

La humedad que va empapando mi interior
, el frío que comienza a helar cada poro de mi ser no es suficiente para hacerme despertar. Son unas notas, profundas, sublimes y tan efímeras que con cada una de ellas mis músculos comienzan a recibir el oxígeno necesario para cobrar vida



vida que se va desarrollando a través de la sangre, tan roja, tan pura, tan ardiente...

Mis párpados se abren cuando la música cesa.

Busco el origen, necesito la música; en este preciso instante donde la confusión es lo único que me invade, mis pies notan la rugosidad del suelo y es entonces cuando la oscuridad toma las riendas de mis sentidos, palpo unos símbolos y como si fuera una bailarina voy danzando con las puntas de los dedos para percibir esa fría losa que sé, me llevará hasta el final...

...El final llega con el último símbolo. El miedo roza mis dedos por no saber que hay delante, sin embargo, la incertidumbre me atrae. El resto de mis sentidos se esfuerzan por oír, por oler, por tocar, por saborear aquella mínima partícula que me incite a seguir. Seguir, seguir buscando aquello que anhelo sin saber, ni siquiera si es real...

Me lanzo al vacío

El olor llega con la primera bocanada de aire, rozo el tacto de la seda, veo una luz que ilumina cada vez más de cerca algo que parece ser rojo... y la música

la música comienza de nuevo



Me deslizo con las notas del piano hasta llegar al asfalto donde una maleta roja parece esperarme junto a las vías del tren.

Es de día: gris, frío. Huele a tierra mojada.

Alzo la mirada

Una gota cae en mi frente y se desliza por mi cara. Cierro los ojos y la sigo con mi piel. Abro los ojos, junto a la maleta hay un paraguas.

Me incorporo

Abro la maleta, saco una chaqueta y unos zapatos. Me los pongo

Ya tengo un refugio que me resguarde del aguacero; ya tengo una maleta cargada que me llevará a diferentes destinos.

Mientras espero al tren creo ver algo. Sí, es su silueta.

Su silueta en tiempos de vientos y borrascas...

Espero el tren mientras lo observo y me deleito con la música...




sábado 7 de febrero de 2009

Pasión licuante

Una bañera sujeta por libros; esencia de azahar, jazmín y pétalos de rosas rojas flotando. Ella coge sus gafas, el libro; se introduce en el agua y comienza la música.


La pasión de las letras corren desde sus ojos hasta su punto. Allí, donde ella no recuerda otra cosa que el amor comienza a surgir algo desconocido.

Desde ese punto de inflexión entre su rutina y su deseo hay algo más. Ha encontrado la irrealidad de lo que hasta entonces sólo era una aproximación al arte.

Entre las páginas del libro encuentra una carta:

"Recuerda que para mí, tus letras son parte de tu metafísica. Eres la contradicción en ti misma. A veces pienso que eres como un simple objetivo: ver y captar; sin embargo, justo en ese momento tu mirada se evade y comienzas a interrogar los límites entre la realidad y la ficción.

Desde la ciudad que deseas estoy. Un eterno abrazo. Tu siempre amigo"

En ese momento comprende algo que durante su juventud nunca comprendió; y es que progresivamente se había demostrado un único registro posible de lo que quería hacer y que precisamente ese querer hacer se inscribía en cada ocasión en un mundo de preocupaciones mucho más amplio.

Por primera vez, en la soledad no elegida, mas sí encantada, se da cuenta de lo que es el deseo: es la pasión licuante. Una relación íntima no es sólo lo físico-¿se puede desear aun sin tocar?- un placer que no es sólo sexual, placer que implica un conocimiento mutuo pero más importante es conocerse a sí misma y a sí mismo. Es el arte compartido de conocerse desde siempre y desde los recovecos más insospechados; allí donde ni la visión humana alcanza, ni el mayor teleobjetivo puede llegar se encuentra la libertad de uno mismo, de una misma, de ambos, de expresar, por una vez con ganas, y de no ocultarse absolutamente nada y sin ánimo de destacar los aspectos de la propia personalidad con intención de ofrecer una imagen superficial de sí mismos.

En ese instante, ella se siente dueña de su propia personalidad, se siente libre, sabe que lo importante no es ver, ni tan siquiera tocar, lo importante es sentir; es conocer la pasión licuante...






domingo 18 de enero de 2009

Corbata roja


El telón se abrió y por un momento mi persistencia retiniana duró más de un segundo; congelé la imagen, el arte y lo hice mío, y tuyo...y vuestro...

Entré en un mundo suspendido donde las bestias no me gritaban, donde no había ni príncipes azules, ni escobas esperando...

Yo, llevaba un vestido rojo; rojo como el vino, rojo como el carmín de los labios, y tan rojo como la sangre que avanza por mis venas y mis arterias surcando un camino de inquietudes y curiosidades.

Esas curiosidades me hicieron volver, y "ellos" cayeron...

Cayeron como dos amantes enlazados en una danza de sueños.
El sueño de la vida; saboreamos el sol, altivos y encantados por el sabor de la pasión mientras danzábamos por un universo creado a nuestra medida. Entonces cerré los ojos, mis oídos se hicieron dueño de mi cuerpo y mis pies comenzaron a bailar; a bailar junto a él...El que llevaba corbata roja y me recitaba al oído...


"me gustas cuando callas..."




sábado 27 de diciembre de 2008

El aroma del comienzo...


Me desperté con la extraña sensación de que algo había cambiado.
Con tan sólo el camisón, descalza y con el pelo enredado me dirigí a la cocina, allí me preparé un café- la estancia cobró vida con el aroma del comienzo- muy cargado y muy caliente. Mientras el calor avanzaba por la yemas de mis dedos encendí el reproductor y elegí la canción, con el play comenzó todo:




Como quien hace examen de conciencia, me senté junto al fregadero para que todas las inquisiciones se fueran por el desagüe...

Recordé, con el primer sorbo, a la niña solitaria que se sentaba a escribir junto a la canasta del colegio, mientras era juzgada por niños de corta edad; niños que repetían las acciones de sus padres: juzgaban por el poder de los otros, juzgaban por la apariencia, juzgaban sin saber...

Antes de volver a beber, respiré y recordé uno de mis primeros escritos, quizá ese que escribí junto a la ventana mientras el balón llegaba a mis pies...

"Tengo frío; no entiendo nada,
sé que soy diferente y no
me importa; me gusta.
Tengo miedo, me dicen rara,
sé que lo soy y no me importa;
me gusta"

Abrí el grifo, el frío y el miedo se fueron, sin embargo, tan sólo duró un instante, el frío volvió y el miedo se coló entre mis piernas. Me aferré a la taza, como aquella niña con cuerpo casi de mujer que abrazaba sus libros ante la puerta del instituto; comenzaba otra etapa...

La etapa de los que se creían mayor, y yo, sin embargo, me sentía aún tan niña. Buscaba la canasta para volver a sentarme y llenar mis libros de preguntas, citas de literatos, de las grandes mujeres de otros tiempos; necesitaba encontrar mi sitio en aquél lugar donde sabía que también sería juzgada. Encontré una ventana, dónde podía observarlo todo y sin ser percibida por nadie... Allí comenzaba a entender, entender tanto lo maravilloso como lo más perturbador. Pero ahora sólo recordé un momento en el que mi mano no podía parar de escribir:


"En lo más profundo de mi ser empiezo a comprender que no existe ni un antes
ni un después, ni siquiera un ahora. Todo pasa, sin dejar constancia de la verdad
o de la mentira, de la justicia o del arrepentimiento, pues lo que es verdad para
unos es mentira para otros, y el arrepentimiento puede ser la mejor manera de
hacer justicia. Arrepentirse, es querer olvidar, pero yo, que me niego a dejar el
ayer, a no vivir el presente, empiezo, ahora, a pensar en el futuro, como el presente
más próximo para no arrepentirme cuando ya no haya solución; para mirar atrás
y sentirme orgullosa de mi vida, de mi pasado.
Mi presente es definitivo, determinante de un futuro incierto..."

Dejé correr el agua, no porque sintiera ni frío, ni miedo, si no porque me dí cuenta de que aún seguía siendo esa niña, sólo que ahora ya tenía cuerpo de mujer...

Y sí, algo había cambiado, esa niña soñaba, ahora es la mujer la que sueña...





miércoles 17 de diciembre de 2008

Tocar con los ojos y mirar con las manos


Entre personajes que bien podrían haber salido de cualquier novela de ficción, se encontraba él. Un hombre que nunca se cansaba de mirar, observar y contemplar; con el paso de los años había conseguido llegar a diferenciar el sentido de estas tres palabras.
Miró a un hombre que con su portátil escribía lo que parecía poesía; no llegó a captar bien lo que las letras decían, sin embargo, sí captó, con su expresión lo que sentía: quería poder expresarse sin reglas, quería dejarse llevar, mas, había algo que no le dejaba; esto no pudo llegar a saberlo tan solo con mirarlo.
Observó a una chica, sentada al fondo, junto a la ventana, llevaba un libro rojo en el que se afanaba por atiborrar de notas. Ella alzó sus ojos y lo miró; clavó su mirada en él y durante un segundo se quedó fijamente en sus ojos. El hombre solo pudo alzar su copa como gesto de agradecimiento. Y es que ella le había recordado un cuadro, más bien su mirada.
Y por último contempló a un chico, de unos 25 años, él, con mirada de niño y gestos de hombre maduro escribía un cuento. Contemplaba a la chica, sonreía y volvía a escribir. Pensó que era feliz como un niño pero que sabía lo que era la vida y más importante aún lo que era el arte de la calle.

Antes de partir, el hombre, que al sentarse sabía que su papel se había borrado, recordó lo importante de vivir: SENTIR. Salió a la calle, sintió el frío y se llevó las manos del hombre del portátil; la mirada de la chica; y la sonrisa del chico. Se dijo a sí mismo:

"A veces tocamos con los ojos y miramos con las manos"


foto: Alcalá

domingo 30 de noviembre de 2008

Susurros verticales


Ante la espera de su llegada aguarda en el borde donde los besos escapan al igual que su mirada

Él

está soñando el mar mientras la tierra gira entre un grueso de cuerpos en desorden

miedo, es lo que siento, porque
añoro a la niña rompleplatos
y a la mujer de firmes pasos

Ella

nerviosa, impaciente, intranquila del abismo que existe entre sus cuerpos busca su reflejo
en el agua y al no encontrarlo evoca el profundo sur de su refugio, el puerto de sus sueños

tú, que me susurras cuentos

cuando cae el crepúsculo
me robas la mirada




Foto: Jafo Rodrigo



martes 25 de noviembre de 2008

La violencia tiene muchas caras. Reconócelas

DE TU PADRE. Dime pequeño, cómo llamo a esa historia que existió entre tu padre y yo. Escondía mi miedo, mi pánico al oír sus pasos, intentaba disimular la expresión de mi cara cuando tú estabas delante. Quería protegerte, liberarte de la cárcel en la que nos encontrábamos. Pero me amenazaba con hacerte daño, mi niño. No podía desautorizarlo. Me quemaba la rabia que sentía al saber que quería hacerte a su imagen y semejanza...Si estas leyendo esto es porque al fin me ha matado... Solo te pido que tú no seas un maltratador.


PORQUE SU VIDA NO TE PERTENECE



Porque no hay que callar y echar la vista atrás cuando veamos a un maltratador. Porque aunque sea tu amigo no tiene derecho sobre nadie. Porque la vida tan solo le pertenece a un@ mism@.

A todas las mujeres y también a los hombres que son maltrad@s, decirles que la lucha es de tod@s. No estáis sol@s.

Sí tú, no estés tan callad@. Mira le está pegando, insultando, ¿qué haces ahí parad@? Ah, de pequeñ@ aprendiste bien lo de: "en cosa de pareja no te metas". Pues a ti, sí a ti, te diré que pegar, denigrar y quitar la vida no es cosa de pareja. No, no, no...NO

Amar y respetar si es cosa de pareja. Y te diré más, es cosa de ser persona. Dime, ¿qué eres tú?

domingo 16 de noviembre de 2008

Para ti, mi rosa violeta


Para ti que me regalaste la vida
hoy te regalo tan sólo palabras
esas que me enseñaste y
que enraizaste en mi alma

Tú, mi rosa violeta
que nunca me juzgaste
hoy tengo la necesidad de hablarte

decirte que

eres exquisita,
como la leche con la que me criaste
y los vestidos que me bordaste

eres valiosa,
no por poseer títulos académicos
si no por sacrificar tus sueños
para realizar yo los míos


eres dulce,
como los cuentos de la vida que
tantas veces me narraste

eres sabia,
por todos tus consejos
y valores profundos

eres interesante,
por ser esa mujer firme
de carácter

eres esa mujer que me preparaba
el alimento sin dejar
de alimentar nunca mi alma


eres esa mujer que siempre vieron nuestros ojos;
los de mi padre, tu marido; los de mi hermana, tu hija;
y los míos; la niña de tus ojos que desde pequeña
veía en su madre el poder de la mujer: luchadora,
comprensiva, tierna,... Esa, de tantas sonrisas y sin una
lágrima. Aquella que nunca reprochaba y que tanto
nos daba...

Decir que te quiero es algo impreciso
escaso sin más
Mi rosa violeta, tú, lo eres todo para mí



martes 4 de noviembre de 2008

Quizá


Quizá
hoy te mire inquieta entre las almohadas
Quizá
mi voz sólo susurra en tu cabeza
Quizá
tú y yo nos encontremos

Quizá
no llegues a rozarme, mas sé que me sientes
Quizá
mi boca sea culpa de los cuentos
Quizá
tú y yo nos enamoremos

Quizá
en el lienzo te escondes y en la tinta me encuentras
Quizá
ya no lleve grilletes en mis finas muñecas
Quizá
no habrá final para este encuentro
Quizá
...


domingo 26 de octubre de 2008

Sueños del vestido rojo III


...corremos, corremos, corremos juntos, corremos excitados...
Excitados y empapados llegamos a lo que tal vez fue una iglesia- la puerta está entreabierta, frente a ella apretamos nuestras manos, sin poder mirarnos nos sentimos, y la majestuosidad del lugar nos invita a entrar; la puerta se abre- no hay altar, no hay retablo, mas si hay sillería en el ábside del lugar, me atrevería a decir que data de 1760 aproximadamente, de estilo gótico-mudéjar. La tribuna del órgano, situada a los pies de la sillería, está embellecida por una baranda de hierro con bolas de metal que nos invitan a apreciar el gran órgano; sus tubos dorados dispuestos en cinco compartimentos brillan extrañamente, no hay luz que los ilumine directamente.

Estamos paralizados.

Se sitúa detrás de mí, me susurra, su voz es tan cálida que en mi interior una paz antes no conocida me envuelve, me hace volar entre los asientos de la sillería. Le observo desde lo alto, nos observo, a ambos...

Estamos paralizados.

Se sitúa detrás de mí, veo su mano, que señala a lo alto-no dice nada, no veo sus ojos- de repente las velas se encienden y siento esa calidez de antes, esa paz. Él sigue ahí, descubriendo las maravillas de la estancia que habitamos.

Se posa ante mí, está a contraluz, no le veo los ojos-nunca puedo penetrar en ellos- que tanto me intrigan. Alza su mirada y me obliga a hacer lo mismo.

Lo que veo es poesía, es pasión, no puedo describirlo; mi ser está embargado por la suntuosidad de lo que reposa sobre nosotros. Le siento más cerca, en ese momento comienza la música. Me evado entre el arte de la pintura y de la música; y entre el arte de su respiración. Respiración que noto en mi cuello.

Cierro los ojos, y aun así, veo la pintura del techo, veo la sillería, veo el órgano, disfruto de la música de Bach.

Música, pintura y ahora...

Me lleva a una silla situada en un rincón, se sienta y me sienta sobre sus rodillas...

...y ahora...

poesía

In secret we met (en secreto nos encontramos)
In silence I grieve,
(en silencio me duelo)
That thy heart could forget, (que tu corazón pueda olvidar)
Thy spirit deceive.
(y engañar tu espíritu)
If I should meet there
(si te volviese a encontrar)
After long years,
(después de muchos años)
How should I greet thee?
(¿cómo debería acogerte?)
With silence and tears.
(Con silencio y lágrimas)

Con lágrimas y silencio me encuentro. Estoy abrazada al vacío. Él no está. Sus palabras retumban dentro de mí, lo sé porque aún siento su aliento cálido a pesar del frío que acoge el lugar.

Con lágrimas y silencio intento engañar a mi espíritu
Cuando nosotros nos separamos con silencio y lágrimas...



sábado 4 de octubre de 2008

La educación del duende


- Papá, ¿cómo se educa un duende?

- ¿Por qué me haces esa pregunta?, hijo.

- Porque tú, un día, me dijiste que los duendes eran mágicos, que eran como las plantas o como los lienzos de mamá que había que cuidar, mimar y educar. ¿No lo recuerdas?

- Hace tanto de eso...

- Sí, fue ese día que me llevaste al salón y observamos a mamá pintar. Tú me dijiste: "ella tiene duende, es mágica". Y yo te pregunté que era eso de tener duende.

El hombre que caminaba con su hijo por la playa, se paró y en sus ojos acudieron lágrimas imposibles de ser derramadas por su cara. Su expresión era de derrota, de profunda nostalgia y sobre todo de no saber.
Miró a su hijo y no pudo responder.

- Dime, Papá, ¿como puedo volver a educar a ese duende que estaba en mamá? Y así poder verte todos los días y no solo los miércoles por la tarde y dos fines de semanas al mes.

- Hijo mío, tu madre no perdió su duende, fui yo quien dejó de verla como a su musa, fui yo quien un día, sin saber como dejé de regar su tallo y sus flores se secaron, fui yo quien no dio imprimación al lienzo y la pintura no cuajó. Fui yo, mi niño, quien no mimó a su duende.

-¿Y por qué no vuelves a regar, mimar y educar al duende de mamá?

-Porque llegó otro hombre que supo ver la magia de tu madre, la valoró y la hizo su musa para siempre...

- Papá, ¿sabes? Mi duende es un artista, y jamás se tapará los ojos cuando vea la belleza, luchará por su musa y la elevará hasta la luna y allí la hará suya.

- ¿De dónde has sacado eso?

- Ya te lo he dicho, mi duende es un artista.


domingo 28 de septiembre de 2008

No vi mi vida pasar por eso os doy las gracias

Hoy, al subirme al coche, antes de emprender el camino por la carretera, saqué varios CD's: Ella baila sola, Joaquín Sabina, U2 y Jorge Drexler. Creí que los escogí al azar, pero no, eran la melodía que me había acompañado durante las etapas de mis 23 pétalos de mi vida.

Sin embargo, decidí poner la radio.

El día amenazaba terriblemente gris. El tintineo que golpeaba el cristal pronto se vio sorprendido por el incesante ir y venir del parabrisas. No le hacía caso a lo que sonaba en la radio, hoy pensaba y reflexionaba. Me dije a mí misma: "estas en tu camino, estas en busca de tu sueño". Definitivamente me di cuenta de que la vida es hermosa, da igual que llueva- siempre odié los días de lluvia- o que haga un sol radiante, la vida es estar y ser.

Pero, ¿había llegado tarde para darme cuenta que los días grises son maravillosos?

Sin darme apenas cuenta mi vida estaba al revés; mi cabeza bocabajo, mis brazos firmes sujetos al volante, alguna canción sonaba- y no era precisamente la última canción que quiero escuchar antes de morir- no podía poner atención. A mi boca vino sabor a sangre y un fuerte dolor al pecho.

Ahora, reaccioné. Estaba viva. Los días grises serán eternamente maravillosos.

Me había mordido la lengua y el cinturón presionaba mi pecho, me deshice del cinturón, me arrastré y salí del coche. "Mi blanquito" estaba destrozado. Por unos instantes, bajo la lluvia me quedé observándolo, me parecía increíble haber salido de ahí, me sentí una mera espectadora de mi propia vida.

Después de llamar al 112 y antes de que se acercasen algunos viajeros(desde aquí le doy las gracias a todos los que han parado) y aun estando más que nerviosa, me he sentido feliz.

No vi mi vida pasar mientras daba vueltas en el asfalto. Sí pensé en mi familia, en mis sueños. Hoy no era mi último día. Si de algo estaba segura era de que no iba a morir, quizás por eso no vi mi vida pasar...

Hoy he vuelto a la vida.


..................


Soy muy feliz por mi vida, la de antes- siempre voy a recordar este 28 de septiembre del 2008- y la de ahora.

No soy de llorar, por eso escribo. Y hoy tengo la necesidad de dar las gracias.

Gracias a mis padres, son lo mejor de mi vida, fueron quienes me la dieron con todo el amor, amor que noto cada vez que me miráis, siempre voy a ser la niña más mimada. Os quiero por lo que sois y por quien habéis hecho que sea.

Gracias a mi hermana, la mujer más maravillosa y completa que nunca conoceré. Siempre quise parecerme a ti y ese fue mi error, tú, eres única, por eso te adoro y te admiro. Gracias por ser mi amiga, mi hermana y tantas veces mi madre. Gracias por estar hoy.

Gracias a mi futuro cuñado. Tenemos nuestras diferencias pero sé que eres un gran hombre, lo sé por la forma en que miras a mi hermana. Muchísimas gracias por estar ahí cuando más te he necesitado. Para mí hace mucho que eres parte de mi familia. Espero que a partir de ahora puedas ver quien soy de verdad.

Gracias a mis amigas y mis amigos. Sois pocos pero me siento más que afortunada.

Eternamente gracias

..................


Este blog es literario, en él me considero una literata. Nunca escribo nada personal, sin embargo, hoy no escribo como escritora, hoy escribo como persona.





martes 23 de septiembre de 2008

Un romántico con prisas


Me preguntó:
entre el arte y la vida,
¿con qué te quedas?

Le respondí:
¿es qué quizás puedo separarlos?

Me contestó:
¿no eras tú la que decías que siempre hay que elegir?

Le insistí:
¿no eras tú el que decías que yo era parte y arte?

Se despidió:
Sí, por eso yo elijo la vida...

...Y es que soy un romántico con prisas...

Ilustración: Eric Dinyer

sábado 23 de agosto de 2008

Todo se transforma

Tú me susurrabas: "tu boca roja en la mía la copa que gira en mi mano
mientras el vino caía supe que de algún lejano rincón
de otra galaxia el amor que me darías
transformado volvería un día
a darte las gracias"

Yo te cantaba bajito: porque cada uno da lo que recibe luego
recibe lo que da -ojalá-y es que
nada es más simple
no hay otra forma
nada se pierde
todo se transforma
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Desde aquí, desde mi cama
hasta allí tu pared
donde colgaba mi pintura
al revés

Y yo desvanecía a los fantasmas saciando nuestra sed

Desde aquí donde el placer
es ahora una ligera caricia
donde guardo una caja
con las especias de la tierra

Yo busco la sed atormentando a los fantasmas

Desde aquí hasta allí
hay mil historias que contar
hoy no puedo escribir
tengo la carencia del
arte en la tinta roja

Tú te transformabas en sólido, yo me transformaba en líquido

Desde aquí me evaporo
desde allí desapareces
Ahora que nada es seguro
sé que
todo se transforma